Actualizado: 17 de julio de 2026 · Redactado por el equipo de CopilotGestoria con la revisión de asesores fiscales colegiados
En 2025 se disolvieron 26.073 sociedades en España, un 3,7% más que el año anterior y la segunda cifra más alta de la serie histórica del INE, solo superada por el récord de 2022. Solo en febrero de 2026 se disolvieron 2.544 sociedades mercantiles, el 86% de ellas de forma voluntaria. Detrás de cada una de esas cifras hay, casi siempre, meses o años de "inactividad de facto" antes de que alguien tomara la decisión formal de cerrar.
Y ese es exactamente el punto ciego que más quebraderos de cabeza da a una gestoría: la sociedad que un cliente dejó "aparcada" hace tres años, la matriz que se creó para un proyecto que nunca arrancó, la filial que absorbió otra empresa y quedó vacía por dentro. Nadie factura, nadie contrata, pero la sociedad sigue viva en el Registro Mercantil y en el censo de la AEAT—y sigue generando obligaciones que, si se olvidan, no las paga solo la sociedad. Las puede acabar pagando el administrador, con su propio dinero.
Este artículo lo hemos escrito pensando en ti, gestor o asesor fiscal, no en el empresario final. Vamos a repasar qué obligaciones fiscales y mercantiles sigue teniendo una sociedad inactiva, cuándo se activa la causa legal de disolución, las dos vías distintas por las que puede responder el administrador (una del Código Mercantil, otra de la Ley General Tributaria—y casi nadie las explica bien juntas), qué sanciones hay si no se deposita nada, y cómo decidir entre regularizar o disolver antes de que el problema se haga más caro. Cerramos con un protocolo de vigilancia para que ninguna sociedad "dormida" de tu cartera se te escape entre trimestre y trimestre.
¿Cuántas sociedades inactivas tienes en cartera ahora mismo?
Si tienes que pararte a pensarlo, probablemente necesitas un panel que lo controle por ti. CopilotGestoria centraliza el estado fiscal de cada sociedad de tus clientes en un único calendario.
¿Qué es exactamente una sociedad inactiva?
Una sociedad inactiva es la que sigue existiendo jurídicamente—tiene CIF, está inscrita en el Registro Mercantil y consta de alta en el censo de la AEAT—pero no realiza ninguna operación económica: no emite ni recibe facturas, no tiene empleados en activo, no genera ingresos ni gastos de explotación. No es lo mismo que una sociedad extinguida (la que ya se disolvió, liquidó y canceló registralmente) ni que una sociedad "pantalla" o instrumental en el sentido que usa la AEAT, que es un concepto distinto y con connotación de riesgo de fraude (normalmente sociedades usadas para interponer operaciones ficticias, no simplemente sociedades sin actividad).
Las tres situaciones que se confunden constantemente
| Situación | ¿Existe jurídicamente? | ¿Tiene obligaciones fiscales? |
|---|---|---|
| Sociedad inactiva (sin disolución) | Sí, sigue viva | Sí, íntegras: Modelo 200, depósito de cuentas |
| Sociedad en disolución/liquidación | Sí, en proceso de extinción | Sí, hasta el asiento de cancelación |
| Sociedad extinguida (cancelada) | No | No, salvo responsabilidades ya generadas |
El matiz importa porque es el punto de partida de todo el artículo: mientras la sociedad no se cancele formalmente en el Registro Mercantil, sigue siendo sujeto de obligaciones. "Dejar de facturar" no es lo mismo que "dejar de existir", y esa diferencia es la que muchos administradores—y algún que otro gestor con prisa—pasan por alto durante años.
Por qué una sociedad se queda inactiva (casos típicos que verás en tu cartera)
- Proyecto que no arrancó: se constituyó la sociedad, nunca llegó a operar.
- Cese temporal de negocio: el cliente cerró el local pero "por si acaso" no disuelve.
- Sociedad holding o patrimonial sin movimiento en el ejercicio.
- Absorción o fusión que deja una de las sociedades vacía de operativa.
- Herencia o sucesión de una sociedad que el nuevo administrador no sabe bien qué hacer con ella.
Las obligaciones fiscales que NO desaparecen aunque no haya actividad
Esta es la pregunta que más veces te va a hacer un cliente: "¿de verdad tengo que presentar impuestos si no he facturado nada?". La respuesta corta es sí. La sociedad inactiva sigue siendo sujeto pasivo del Impuesto de Sociedades y sigue teniendo obligaciones censales y registrales mientras no se extinga formalmente.
Modelo 200: la casilla 00026 "Entidad inactiva"
Según el Manual Práctico de Sociedades de la AEAT, la casilla 00026 debe marcarse cuando el contribuyente no haya reflejado ningún importe en la cuenta de pérdidas y ganancias durante todo el periodo impositivo. Al marcarla, el propio programa de ayuda de la AEAT deshabilita la cumplimentación de la cuenta de pérdidas y ganancias, dejando solo el balance a presentar.
Es decir: aunque no haya ingresos ni gastos, la sociedad sigue teniendo que presentar el Modelo 200 cada año, simplemente marcando esa casilla y presentando el balance (normalmente a cero o casi a cero, salvo saldos de tesorería, capital social o partidas de balance heredadas).
Plazo 2026: para sociedades con ejercicio natural (cierre 31 de diciembre de 2025), el plazo general de presentación del Modelo 200 es de 25 días naturales tras los 6 meses posteriores al cierre—eso sitúa el vencimiento en el 25 de julio, pero al caer en sábado en 2026 se traslada al 27 de julio de 2026. La domiciliación bancaria del pago solo es posible hasta el 22 de julio.
Modelo 036: casilla 140 frente a casilla 150
Según la guía práctica del Modelo 036 de la AEAT, hay dos casillas que un gestor no debería confundir jamás:
| Casilla | Significado | Efecto |
|---|---|---|
| 140 | Dejar de ejercer todas las actividades empresariales/profesionales, sin disolución | La sociedad sigue existiendo, pero se declara inactiva a efectos censales |
| 150 | Baja censal definitiva tras extinción | Solo se marca cuando la sociedad ya se ha disuelto y liquidado formalmente |
Marcar la 150 sin haber completado el proceso de disolución y liquidación es un error grave que puede generar inconsistencias entre el censo de la AEAT y el Registro Mercantil. La 140 es la casilla correcta para "esta sociedad existe, pero no opera".
Cuentas anuales: el Registro Mercantil no perdona el silencio
Al margen de la AEAT, la sociedad inactiva sigue obligada a formular, aprobar en junta y depositar sus cuentas anuales en el Registro Mercantil cada ejercicio, igual que cualquier otra sociedad de capital. No hacerlo tiene dos consecuencias que veremos en detalle más adelante: sanción económica del ICAC y cierre registral (la hoja de la sociedad queda bloqueada para casi cualquier inscripción, incluida la del propio cese del administrador).
Modelo 200
Cada ejercicio, casilla 026 marcada, plazo 25/27 de julio (ejercicio natural).
Cuentas anuales
Formular, aprobar y depositar en el Registro Mercantil, cada año, sin excepción.
Modelo 036
Casilla 140 para reflejar el estado de inactividad a efectos censales.
Si gestionas varias sociedades inactivas dentro de tu cartera, es fácil que alguna se quede fuera del radar en un trimestre cargado. Nuestro artículo sobre el Modelo 200 2026 y sus cambios críticos profundiza en la parte técnica de la declaración si necesitas repasarla antes de la campaña.
El plazo que dispara todo: el año de inactividad y la causa de disolución
Una sociedad que lleva más de un año sin actividad entra automáticamente en causa legal de disolución. Así lo establece el artículo 363.1.a) del texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital (Real Decreto Legislativo 1/2010, BOE-A-2010-10544): la sociedad debe disolverse por "cese en el ejercicio de la actividad o actividades que constituyan el objeto social", y el propio artículo aclara que "se entenderá que se ha producido el cese cuando haya transcurrido un período de inactividad superior a un año".
Es una de las causas de disolución más objetivas de toda la LSC: no requiere pérdidas, no requiere insolvencia, solo requiere el paso del tiempo sin actividad. Y es, precisamente por eso, la más fácil de vigilar de forma sistemática para una gestoría—y la más fácil de olvidar si nadie lleva la cuenta.
Qué debe hacer el administrador cuando concurre la causa
El artículo 365 LSC obliga a los administradores a convocar la Junta General en el plazo de dos meses desde que concurre la causa de disolución, para que la junta adopte el acuerdo de disolución o, alternativamente, adopte las medidas necesarias para remover la causa (por ejemplo, reactivar la actividad de verdad, no solo sobre el papel).
Línea de tiempo del artículo 363-367 LSC
- Mes 0 a 12: la sociedad no factura, pero técnicamente aún no hay causa de disolución.
- Mes 12 + 1 día: se cumple el periodo de inactividad superior a un año → causa de disolución del art. 363.1.a) LSC.
- Mes 12 a Mes 14: plazo de 2 meses (art. 365 LSC) para que el administrador convoque Junta.
- Si no convoca en plazo: arranca la exposición a responsabilidad solidaria del art. 367 LSC (siguiente sección).
El matiz que no puedes confundir: la moratoria societaria de 2026
Existe en 2026 una moratoria vigente, pero no afecta a esta causa concreta. El Real Decreto-ley 2/2026, de 3 de febrero introdujo la exclusión de las pérdidas de los ejercicios 2020 y 2021 (COVID) del cómputo de la causa de disolución por pérdidas (art. 363.1.e LSC). Al no ser convalidado por el Congreso, esa moratoria se recuperó posteriormente mediante el Real Decreto-ley 7/2026, de 20 de marzo (art. 30), y se mantiene hasta el cierre del ejercicio que se inicie en 2026.
Si quieres profundizar en el detalle normativo de la moratoria por pérdidas, lo desarrollamos en nuestro artículo específico sobre moratoria societaria 2026.
Responsabilidad del administrador: las dos vías que un gestor debe distinguir
Aquí está el núcleo del problema que más miedo genera—y el que peor se explica en la mayoría del contenido que circula sobre este tema. Hay dos vías de responsabilidad completamente distintas, con distinta naturaleza jurídica, distinto acreedor y distintos requisitos. Confundirlas es el error más frecuente.
Vía 1: responsabilidad solidaria mercantil (art. 367 LSC)
Si los administradores incumplen el deber de convocar la Junta General en el plazo de dos meses (o de solicitar la disolución judicial o el concurso cuando proceda), el artículo 367 LSC establece que responden solidariamente de las obligaciones sociales posteriores al acaecimiento de la causa legal de disolución.
- Naturaleza: solidaria, no subsidiaria. El acreedor puede reclamar directamente al administrador sin necesidad de agotar antes el patrimonio de la sociedad.
- Frente a quién: los acreedores de la sociedad (proveedores, arrendadores, entidades financieras...).
- Qué deudas cubre: las nacidas después de que concurriera la causa de disolución, no las anteriores.
Vía 2: responsabilidad subsidiaria tributaria (art. 43.1 LGT)
El artículo 43.1.a) de la Ley 58/2003, General Tributaria, regula una responsabilidad distinta: la responsabilidad subsidiaria de los administradores de hecho o de derecho de personas jurídicas que hayan cometido infracciones tributarias, cuando el administrador no hizo lo necesario para el cumplimiento de las obligaciones fiscales, consintió el incumplimiento por quienes de él dependían, o adoptó acuerdos que posibilitaron las infracciones. Esta responsabilidad se extiende también a las sanciones.
- Naturaleza: subsidiaria (Hacienda debe intentar cobrar primero de la sociedad) y de naturaleza sancionadora, según ha confirmado el Tribunal Supremo.
- Frente a quién: la Agencia Tributaria, por deudas y sanciones tributarias.
- Requisito clave: exige que la Administración pruebe la conducta culpable del administrador; no basta con "ser administrador" en el momento del incumplimiento. La responsabilidad objetiva está prohibida.
Tabla comparativa: la pieza que casi nadie explica bien
| Responsabilidad solidaria mercantil | Responsabilidad subsidiaria tributaria | |
|---|---|---|
| Norma | Art. 367 LSC (RDLeg 1/2010) | Art. 43.1.a LGT (Ley 58/2003) |
| Naturaleza | Solidaria | Subsidiaria y sancionadora |
| Acreedor | Proveedores, acreedores sociales en general | Agencia Tributaria |
| Se activa por | No convocar Junta en 2 meses tras causa de disolución | Conducta culpable en el incumplimiento fiscal (probada) |
| Alcance | Deudas sociales posteriores a la causa | Deuda tributaria + sanciones |
| Carga de la prueba | El administrador debe acreditar que actuó (convocó junta, etc.) | La Administración debe probar la culpa |
Son vías compatibles y complementarias, no alternativas: un mismo administrador puede enfrentarse a ambas por los mismos hechos, ante interlocutores distintos (un proveedor por un lado, la AEAT por otro). Si quieres profundizar en cómo se articula en la práctica la vía tributaria y qué exige hoy la jurisprudencia del Supremo para que Hacienda pueda derivar responsabilidad, tenemos una guía específica: Derivación de Responsabilidad Tributaria al Administrador 2026.
Protege a tus clientes-administradores desde el primer aviso
Si sabes con antelación cuándo una sociedad entra en causa de disolución, puedes avisar a tiempo al cliente para convocar junta antes de que se cumplan los dos meses. CopilotGestoria te lo señala en el calendario fiscal de cada cliente.
Qué pasa si no se depositan las cuentas: sanciones ICAC y cierre registral
El rango de sanción económica
El régimen sancionador por no depositar cuentas anuales en plazo, gestionado por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), contempla multas de 1.200 € a 60.000 €, que pueden llegar hasta 300.000 € cuando la sociedad tiene una cifra de negocio superior a 6.000.000 €.
La fórmula de cálculo, según el marco de la LSC y el desarrollo reglamentario del régimen sancionador, combina el 0,5 por mil del activo total y el 0,5 por mil de la cifra de ventas según la última declaración tributaria presentada; si no hay declaración tributaria disponible, la sanción se fija en el 2% del capital social, reducido en un 10% cuando el resultado de aplicar los ratios de activo/ventas fuera superior a ese 2%.
El cierre registral: la consecuencia que más frena a un administrador
Más allá de la multa, la consecuencia práctica más determinante es el cierre de la hoja registral: transcurrido un año desde el cierre del ejercicio social sin haber depositado las cuentas anuales, el Registro Mercantil no inscribirá ningún documento presentado por la sociedad, con contadas excepciones (ceses o dimisiones de administradores, revocación de poderes, disolución de la sociedad y algún otro supuesto tasado).
Es decir: una sociedad con cuentas atrasadas no puede, por ejemplo, inscribir el cese del propio administrador—lo que en la práctica "atrapa" a la persona en el cargo a efectos registrales, aunque haya dimitido internamente, si no ha regularizado antes el depósito.
Modelo 036 casilla 140 sin depósito de cuentas: dos obligaciones independientes
Un error habitual: pensar que, si ya se marcó la casilla 140 del Modelo 036 declarando la inactividad, ya no hace falta depositar cuentas. Son obligaciones independientes y de organismos distintos—AEAT y Registro Mercantil—y cumplir una no exime de la otra.
El "efecto trampa": por qué esperar sale más caro
Este es el patrón que se repite una y otra vez en los foros de gestores y administradores: la sociedad se queda "aparcada" sin decisión formal, año tras año, hasta que un día el cliente decide que ya quiere cerrarla de verdad. Y ahí aparece el obstáculo: el Registro Mercantil no inscribirá la disolución hasta que se hayan depositado todas y cada una de las cuentas anuales pendientes de los ejercicios incumplidos.
Lo que empezó siendo "no presentar un balance a cero durante un año" se convierte, tres o cuatro años después, en reconstruir varios ejercicios de cuentas atrasadas, con las tasas y honorarios correspondientes a cada depósito, antes de poder cerrar nada. Cuanto más tiempo pasa, más caro y más lento es salir.
Actuar desde el año 1
Un balance simple a depositar cada ejercicio, coste previsible, la sociedad puede reactivarse o disolverse sin fricción registral.
Esperar varios años
Cuentas atrasadas acumuladas, cierre registral, sanción ICAC potencial y bloqueo para cualquier trámite, incluida la propia disolución.
Este es, probablemente, el argumento más práctico que puedes trasladarle a un cliente indeciso entre "dejar morir" la sociedad o tomar una decisión: no hacer nada no es gratis, solo pospone y encarece el problema.
Cómo regularizar: reactivar vs. disolver
Con una sociedad inactiva de tu cartera, básicamente hay dos caminos razonables: ponerla al día y reactivarla, o cerrarla formalmente. "Dejarla como está" no es en realidad un tercer camino, es simplemente acumular riesgo.
Opción A: reactivar la actividad
- Modelo 036: presentar la modificación censal correspondiente para reflejar la reanudación de la actividad, indicando el nuevo epígrafe o confirmando el existente.
- Rehabilitación del CIF si estuviera revocado (comprobar siempre el estado del NIF en la sede electrónica antes de emitir la primera factura tras la reactivación).
- Presentación de los ejercicios no prescritos que pudieran haber quedado pendientes, antes de retomar la actividad ordinaria.
- Revisión de certificados digitales: es habitual que hayan caducado durante el periodo de inactividad; hay que renovarlos antes de poder operar telemáticamente con la AEAT.
Opción B: disolución y liquidación formal
- Junta General que acuerde la disolución (o, si concurre causa legal y el administrador no actúa en plazo, puede solicitarse disolución judicial).
- Nombramiento de liquidadores (habitualmente los propios administradores, salvo previsión distinta en estatutos).
- Liquidación: pago de deudas pendientes, cobro de créditos, elaboración del balance final.
- Escritura pública de extinción ante notario.
- Inscripción en el Registro Mercantil de la cancelación de asientos—paso que, como hemos visto, exige tener todas las cuentas anuales depositadas.
- Baja censal definitiva en la AEAT (Modelo 036, casilla 150).
Cuando la sociedad no tiene deudas ni activos relevantes y se cumplen los requisitos de junta universal, puede acordarse disolución y liquidación simultánea en el mismo acto (lo que en la práctica del sector se conoce como "disolución exprés"), lo que agiliza notablemente el proceso frente a una liquidación por fases. No debe confundirse con el "concurso exprés", que es una vía distinta dentro del procedimiento concursal para sociedades insolventes sin patrimonio.
Tienes el protocolo completo, paso a paso, con los tiempos de inscripción y la lista de comprobación mercantil detallada en nuestra guía Disolución y Liquidación de Sociedades 2026.
Decide con datos, no de memoria
Antes de recomendar reactivar o disolver, es útil tener a la vista el histórico fiscal completo de la sociedad: ejercicios presentados, cuentas depositadas, saldos pendientes. CopilotGestoria te lo muestra de un vistazo por cliente.
Lista de comprobación operativa para gestorías: vigilar toda la cartera sin que se te escape ninguna
Si gestionas decenas o cientos de clientes, el reto no es entender la norma—es aplicarla de forma sistemática a cada sociedad inactiva de tu cartera, trimestre tras trimestre, sin depender de que alguien se acuerde.
| # | Comprobación por cada sociedad inactiva | Frecuencia |
|---|---|---|
| 1 | ¿Desde cuándo no factura ni tiene movimientos económicos? | Trimestral |
| 2 | ¿Está ya cerca o ha superado el año de inactividad (art. 363.1.a LSC)? | Trimestral |
| 3 | ¿Se marcó la casilla 026 del último Modelo 200 presentado? | Anual (previo al 25/27 de julio) |
| 4 | ¿Está presentada la casilla 140 del Modelo 036 si corresponde? | Al detectar el cambio de estado |
| 5 | ¿Están depositadas todas las cuentas anuales hasta el último ejercicio cerrado? | Anual |
| 6 | ¿El certificado digital de la sociedad sigue vigente? | Anual |
| 7 | Si ya concurre causa de disolución, ¿se ha convocado Junta en los 2 meses siguientes? | Al detectar la causa |
| 8 | ¿El cliente ha decidido reactivar o disolver, o sigue "aparcando" la decisión? | Anual (revisión activa) |
Este listado funciona bien en una hoja de cálculo cuando tienes cinco sociedades inactivas. Cuando tienes treinta o cien repartidas entre decenas de clientes distintos, mantenerlo actualizado a mano deja de ser razonable—y es justo el escenario en el que un descuido se traduce en una sanción o, peor, en la exposición del administrador.
Lleva esta lista de comprobación siempre a mano
Descarga la guía con los 10 errores críticos que más sanciones AEAT generan en gestorías, incluidos los relacionados con sociedades inactivas y modelos fuera de plazo.
Cómo CopilotGestoria ayuda a vigilar tu cartera de sociedades inactivas
Ningún artículo, por completo que sea, sustituye tu criterio profesional a la hora de decidir si conviene reactivar o disolver una sociedad, ni presta el asesoramiento legal que a veces requiere defender a un administrador frente a una derivación de responsabilidad. Eso sigue—y debe seguir—en tus manos. Lo que sí puede hacer COPILOT GESTORIA es quitarte de encima la parte más ingrata: que ninguna fecha se te escape.
Lo que resuelve en el día a día
- Calendario fiscal por cliente: vencimientos de Modelo 200, Modelo 036 y otras obligaciones centralizados, con avisos previos antes de cada plazo—incluido el 27 de julio de 2026 para el Impuesto sobre Sociedades.
- Generación automática del Modelo 200: a partir de los datos ya cargados del cliente, incluida la marca correcta de la casilla de entidad inactiva cuando el ejercicio no ha tenido movimiento en pérdidas y ganancias.
- Apoyo en la gestión censal: seguimiento de las modificaciones del Modelo 036 asociadas a cambios de estado de actividad de cada sociedad.
- Panel de cumplimiento: visión agregada del estado fiscal y documental de cada cliente de tu cartera, para detectar antes de que se acumulen ejercicios sin resolver.
Nada de esto sustituye la decisión profesional de convocar una junta, reactivar una actividad o iniciar una liquidación—eso lo sigues decidiendo tú, con criterio y con tu cliente delante. Lo que hace CopilotGestoria es asegurarse de que esa decisión la tomas con tiempo, y no con el año de inactividad ya cumplido hace tres meses sin que nadie se diera cuenta.
Controla el estado fiscal de todas tus sociedades inactivas desde un único panel
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Preguntas frecuentes
Conclusión: la inactividad no es un paréntesis sin consecuencias
Una sociedad inactiva sigue siendo, a todos los efectos legales, una sociedad con obligaciones. Sigue teniendo que presentar el Impuesto sobre Sociedades cada ejercicio marcando correctamente la casilla de entidad inactiva, sigue teniendo que depositar sus cuentas anuales en el Registro Mercantil y sigue expuesta, pasado el año de inactividad, a la causa de disolución del artículo 363.1.a de la Ley de Sociedades de Capital.
Lo que de verdad diferencia a un cliente que sale del paso sin sobresaltos de otro que acaba con una derivación de responsabilidad no suele ser la complejidad técnica del caso, sino algo mucho más simple: si alguien estaba vigilando el reloj. Si el administrador convocó junta en los dos meses tras cumplirse el año de inactividad, la responsabilidad solidaria del artículo 367 LSC ni siquiera llega a activarse. Si las cuentas se depositaron a tiempo cada ejercicio, el cierre registral nunca aparece en escena. Si el Modelo 200 se presentó con la casilla correcta, no hay requerimiento que gestionar dos años después.
En 2026, con la AEAT anunciando explícitamente en su Plan de Control Tributario que va a mirar con más atención las sociedades instrumentales y el uso de fórmulas societarias, ese margen de descuido se ha estrechado todavía más. No hace falta que tu cliente esté haciendo nada irregular—una sociedad simplemente "aparcada" durante años, sin decisión tomada, ya es en sí misma un foco de riesgo administrativo y de responsabilidad personal para quien la administra.
La buena noticia es que el problema, bien mirado, es más de gestión que de complejidad jurídica: saber en qué momento exacto entra cada sociedad de tu cartera en causa de disolución, tener al día el depósito de cuentas de cada una y no dejar pasar el plazo del Modelo 200 son tareas perfectamente sistematizables. Es precisamente ahí donde un calendario fiscal centralizado y una generación de modelos que no dependa de la memoria de nadie marcan la diferencia entre una cartera bajo control y una sorpresa desagradable dentro de tres años.
Ninguna sociedad inactiva se te tiene que escapar
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Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye el asesoramiento legal o fiscal individualizado. Las decisiones sobre reactivación, disolución o defensa frente a una eventual derivación de responsabilidad deben valorarse caso por caso con el criterio profesional del gestor y, cuando proceda, de un abogado especializado.